La base de la masa es el kéfir, una especie de yogur líquido que se puede obtener en un cultivo en casa, ya escribiré sobre él más adelante.
En el caso de no tener kéfir, siempre se puede sustituir por yogur natural sin azúcar.
Otra cosa y casi la más importante es tener una buena sartén, de fondo grueso y buen recubrimiento antiadherente.
Ingredientes: 1 vaso de harina
1 cucharada pequeña de bicarbonato
Una pizca de sal
3 cucharadas de azúcar
1 vaso de kéfir o, en su caso, 1,5 yogur natural
1/4 de vaso de leche
1/2 cucharada pequeña de azúcar de vainilla
1 huevo, ligeramente batido
Mantequilla, para engrasar la sartén
Preparación: En un bol mezclar todos los ingredientes secos: harina, sal, azúcar de vainilla, azúcar, bicarbonato.
En otro bol batimos bien todos los líquidos: el huevo, yogur (kéfir), leche y harina.
Vertemos el contenido seco en el contenido líquido y batimos bien con la batidora aprox. un minuto, hasta que desaparezcan los grumos de harina.
Dejamos reposar la masa mientras se calienta la sartén, y vierte con un cucharón y se les da la vuelta cuando empiecen a consolidarse unas burbujas en la superficie.
Se sirven calentitas, con mermeladas, siropes o, si os quereis mimar mucho, merece la pena montar una nata liquida de brick muy fría con un poquito de azúcar!
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